La compra ya estaba hecha y ya no quedó de otra más que aprovechar la llamada telefónica. Julio Camejo recibió la llamada de sus dos hijos y rompió en llanto.
La compra ya estaba hecha y ya no quedó de otra más que aprovechar la llamada telefónica. Julio Camejo recibió la llamada de sus dos hijos y rompió en llanto.